21 jul. 2008

80 años...

Ella era la abuela. La de los 79 años. La de los cabellos blancos como la nieve. La de la sonrisa fácil y de lento caminar. Ella era la reina humilde de la casa llena, la "sin trono y corona". La abuela noble. La de la palabra dulce. La de la mirada eterna. La amante de las sopas de letras y los tejidos. La que cantaba canciones de cunas. La que se dormía a las nueve y media después de terminar de ver "su" novela. La que despertaba a las seis de la mañana. La de "los dulces" con sabor a medicina. La de la taquicardia y los intestinos delicados. La que decía las oraciones en voz baja. La que derramaba lagrimas cada vez que veía llegar o marchar a sus hijos y sus nietos. La que amaba las navidades y a los animales.

La abuela buena de los ojos cansados. La de la canción alegre. La de los regaños sabios. La del gesto sencillo. La del rebozo gastado. La del beso mas puro. La que mis perros amaban. La consentida de los nietos. La que lloro cuando cayeron las torres y cuando estallo la guerra. La de los sueños raros. La enferma con la dignidad en alto. La que cenaba solo un té y pedazo de pan. La de los tamales colorados.

La que soñaba con volver a casa... La que hoy cumpliría ochenta años.

Esa era la abuela.
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Nota 1:Este texto fue escrito ayer en la noche pero hasta ahora tuve la oportunidad de publicarlo.
Nota 2:La imagen que aquí se ve fue tomada por mi hermana hace año y medio. Yo solo la modifique.

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