19 sept. 2008

Misty: ocho años de vida compartida.

Ella es Misty. Mi brujita. La "imitación" de Cocker Spaniel. La de los ocho años. La bolita café. La Reina sin vagabundo. La presumida. La celosa con los perritos extraños. La cariñosa con las personas que conoce. Es la perrita cansada del lento caminar. La de las cataratas. La de la mirada perdida. La de los ojos mas tristes. La que odia las croquetas y la comedia de perros, pero aun así las come de mala gana. La que no le gusta que la bañe, pero adora mojarse en la lluvia. La fugitiva en el menor descuido. La que ama salpicarse las patitas en los charcos y en las olas de la playa. La que no le gusta viajar en carro. La de los mil partos. La que la muerte no quiere. La perrita fuerte que a sobrevivido a mucho. La dueña de la casa. La de los 250 pesos. La consentida de la abuelita. La del mal carácter. La que poco aguanta. La dormilona. La que se desvela viendo la lluvia caer. La ladradora de la familia por excelencia. La que ya no puede ver bien. La que llego para quedarse. La que me recuerda por que me metí en este loco mundo de la Medicina Veterinaria. La mamá de Umi y Kenny. La que se dormía en el pesebre bajo el árbol de navidad cuando era pequeña. A la que le debo su eterna lealtad.

Esta es Misty...hoy cumple sus primeros ocho años de vida y Yo desearía estar junto con ella.

Para ella va dedicado este día y todos los días. Por que se lo merece.

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-Happy ever after in your eyes-
Para Misty =p

18 sept. 2008

X-Files: I Want To Believe (2008)


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Siempre he mencionado en este blog que le tengo un cariño especial a Los Expedientes X (X-Files), es un sentimiento que se formó durante largos años de fidelidad televisiva y nostalgia infantil. Sí, infantil si tomamos en cuenta que empecé a ver el programa a los 8 años recién cumplidos y fui fan declarada desde esa edad; me comía capítulos nuevos y repetidos por igual y aun recuerdo con cariño aquella tarde que vi por primer vez un maratón de esta serie en cadena nacional (¡gracias canal 5!); pero también vale aclarar que mi aprecio por X-Files y mi casi religiosidad por evitar perderme semanalmente cada capítulo no obstruye absolutamente nada a la hora de señalar tal o cual defecto del programa (claro, “defecto” ante mis ojos, otros creerán que estoy loca, cada quien sus gustos), por ejemplo, me daba cuenta que así como existían capítulos estupendamente bien llevado y entretenidos también estaban aquellos que ni aunque me paguen los volvería a ver (“Espacio” 01x09, solo por nombrar uno) o decir que la primera película bien pudieron ser dos episodios normales de la serie así sin más o de antemano mencionar lo que muchos ya saben: la serie se vino abajo cuando David Duchovny salió de ella; y declarar que el final perfecto para mi sería “Existencia”, el último capítulo de la octava temporada.




Sabiendo todo esto hablemos entonces de la segunda película “I Want To Believe” la cual prometí que iría al cine a ver pero por motivos económicos esto no se pudo cumplir (sí, ...así de pobre soy) pero no crean tampoco que me descargue la película de Internet o que compré algún DVD pirata detrás de la iglesia de mi pueblo. No. Yo compré el DVD original, lo juro por la tumba de mi primer perrito muerto (xD). Es más, era tan original que venía con una palomitas y un frasquito de chile en polvo incluido, no es broma. El DVD, las palomitas de mantequilla y el frasquito de chile me costaron únicamente 8 dolares y ¿saben donde? En Bodega Aurrera (que bueno que mi sister 2 no leerá esto sino diría que le estoy haciendo promoción a su competencia). Allí estaba la película junto a otras grandes como Sweeney Todd y El Cadáver de la Novia (juro que yo amo a Johnny Depp), me decidí por X-Files porque tenía una deuda con ellos. El objetivo era ver el largometraje en vacaciones de Semana Santa cosa que por cuestión de tiempo ni oportunidad tuve así que aprovechando el brote de influenza y ausencia de clases me decidí a meterme de lleno en la película con más miedo que ganas, todo hay que decirlo.


La historia, es decir la trama es algo así:

Una agente del FBI a desaparecido misteriosamente en Virginia (EUA), no hay muchas pistas al respecto y lo poco que se sabe de ella es proporcionado a modo de visiones gracias a Joseph un sacerdote católico y pedófilo que suele guiar a los agentes a aquellos lugares que le dictan las visiones, las que según él, son del mismo Dios. Al ver que las investigaciones no avanzan y dudando de las extrañas visiones del sacerdote la encargada del caso,  la agente Dakota Whitney se ve en la necesidad de recurrir a la ayuda del antiguo agente del FBI Fox Mulder contactandolo por medio de Danna Scully.

Y en esencia esa es la historia, sin más preámbulos o grandes efectos especiales. El regreso de Fox Mulder y Danna Scully no es glorioso, por el contrario es desde mi punto de vista, demasiado común. Es curioso, por otra parte, ver como a pesar de todo lo vivido los últimos años ambos viven separados. Scully ejerce la medicina en un hospital religiosos y Mulder por el contrario vive aislado de todo y de todos (en serio, me gustaría ver como demonios se mantiene económicamente) se pasa los días revisando los periódicos y tiene una habitación de su casa repleta de recortes de OVNIs, el famoso poster “I Want to Believe”, y alguna fotografía de su hermana casi emulando aquel viejo despacho que tenia en el sótano del edificio J. Edgar Hoover en Washington.

Si me hicieran la pregunta de si la película me decepcionó la respuesta sería: NO y las razones serían más sencillas todavía.

1.- No fui al cine a verla.
2.- No esperaba mucho de ella teniendo como referencia la primera película.
3.- Me entretuve un buen rato.

Fue para mi como volver a los viejos tiempos, a aquellos días en que de vez en cuando me veía algún VHS con capítulos grabados y recordaba casos increíbles y apasionantes. Esa fue la sensación que me dio esta película por lo que la decepción nunca se asomó por mi mente. Pienso, claro que incluso en la serie hubo muchos casos mejores que en el que se involucraron en esta ocasión. Hubo episodios incluso en que la trama estuvo mejor desarrollada y ofrecían más efectos especiales que los aquí mostrados. Es decir, no fue el mejor Expediente X...pero estuvo bien. Bien para los que no teníamos grandes ilusiones puestas en la mente, ni esperábamos un regreso soberbio de nuestros agentes favoritos, sabíamos que no lo tendríamos, no en una segunda película (que corre el rumor que será trilogía).

Ahora, pasemos a esto que no lo entendí muy bien:




Cuando lo vi no puede evitar decir WHAT THE FUCK WAS THAT?! Vale, es verdad que las cosas cambiaron todo este tiempo pero no necesitábamos a Bush para que nos lo confirmará. O tal vez la pedrada era para decirnos que NO todo a cambiado en estos años. Llámenme bruta pero aun no termino de entender la escena.

Por otra parte me agrada que aquella química de los protagonistas siga intacta, muy presente en sus personajes, muy acordes con ellos. Es decir...han estado conviviendo casi 20 años juntos, han pasado hasta por lo imposible, tuvieron un hijo, se enamoraron, hasta besos se dieron pero siguen llamándose por su apellido xDD. Sin apartarnos de eso es como podemos darnos cuenta de que son ellos Mulder, el creyente y Scully, la escéptica, siempre poniendo de manifiesto sus diferencias pero también comprendiéndose el uno al otro, muchas veces sin necesidad de palabra, que es al final lo que mantenía cada semana a los fans frente a la pantalla, esa frágil relación platónica tan única en ellos y que tanto les caracterizó a lo largo de los años. Eso sigue allí en esta película, no tan sutil ni tan distante, pero sigue allí.

La película es recomendada para los verdaderos fans de la serie, aquellos que darían lo que sea para ver de regreso a sus agentes favoritos. Aquellos que añoran aquellas noches tan nuestras en los que encendíamos el televisor sólo para envolvernos durante 60 minutos en una atmósfera de conspiraciones, engaños, misterios, casos sin respuesta y con la ayuda de dos agentes nos veíamos resolviendo los casos más bizarros e ilógicos de la televisión.

Pues eso, véanlo bajo su propia responsabilidad.