24 nov. 2010

Un domingo en la plaza del pueblo...

Parte trasera de la Plaza Corona. La imagen no es reciente fue tomada hace un par meses. 
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¿De dónde viene aquella tradición de llenar las plazas de los pueblos y ciudades todos los domingos por la noche? ¿Acaso a alguien le importa la respuesta?

La plaza Corona de la ciudad de Escuinapa hierve bulliciosa con la constante vocecitas de niños que juegan alrededor. La magia de la infancia radica muchas veces en aquellos domingos en la plaza del pueblo, persiguiendo a otros niños, comprando juguetes baratos en rústicos puestos que se abarrotan cerca de la Iglesia del pueblo, pintándose la cara en algún pequeño comercio a las orillas del kiosco o decorando alguna escultura de yeso mientras sus padres hablan de los planes de estos días de invierno y crisis.

Los feligreses salen de la última misa del día y con ellos, abrigados tras la ropa que les cubre del frío, se abrigan también los pecados nunca confesados. Se pierden entre la multitud que se encuentra en la plaza, se sientan en las bancas, caminan por sus pasillos, platican sobre la rutina aburrida y los pecados del prójimo.

El ambiente huele a Hot Cokes y esquites, y un grupo de niños juegan a saber quién brinca más alto en aquel brincolín en forma de castillo. Príncipes valientes que esquivan pulpos y dragones de helio. Princesas voladoras que lloran a la hora de bajarse del castillo.

Un grupo musical se escucha de fondo entonando canciones que en otros tiempos otros hicieron grandes para que quedaran en la memoria colectiva. El Palacio Municipal custodia a los ciudadanos y los policías buscan el calor frotándose las manos y tomando una coca-cola bien helada. En el sitio donde se estacionan los Taxis una vieja televisión proyecta el programa aburrido de alguna televisión nacional mientras los taxistas sueñan con escapar muy lejos de allí.

El mundo gira, sigue su curso, y con él también lo hacen las personas que lo habitan, nadie se detiene a verme; mucho menos en una plaza donde hay cosas más interesantes que hacer que fijarse en mí. No hay maldición que caiga sobre mi cuerpo y las cosas que me hacen diferentes resultan invisibles los domingos por la noche en la plaza del pueblo, donde las familias pasean a sus hijos y a sus perros, donde olvidan por momentos aquellas jornadas laborales y se llenan de horizontes nuevos y divertidos.

Un anciano con un bastón de madera pasa a mi lado y me da un cálido "Buenas Noches", yo le respondo lo mismo con cortesía. La pelota de una nena rueda a mis pies, ella se acerca la recoge y sonríe, yo le devuelvo la sonrisa. Escuinapa vive un domingo como cualquier otro y en este momento soy sólo una más en medio de un tumulto de gente. No hay ataques de ansiedad ni pánico pues me he dado cuenta que la gente camina, se envuelve en su propia burbuja y decide ignorarme a mí y a todos los demás.
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* La psicóloga me dijo que  fuera un domingo a la plaza de la ciudad y estuviera allí unos minutos y que plasmara en una hoja lo que había visto y sentido en aquel momento. No es el escrito original pues yo entregué aquella hoja escrita a mano por lo que no guardé ninguna copia, pero la esencia es la misma.

18 nov. 2010

16 de Noviembre: 27 años después...

"Trajimos de vuela el amor, encontramos la confianza,
promesas que nunca abandonaríamos...
¿Recuerda cuando los treinta años nos parecían tan viejo?,
y ahora mirando atrás son sólo un escalón más
hacia donde estamos, donde hemos estado.
Decíamos que haríamos todo de nuevo otra vez ¿lo recuerdas?"
 

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Me cuesta creer que exista el amor eterno. Que detrás de la rutina que se enmarca en los meses y los años se puedan seguir sosteniendo los pilares del cariño y la comprensión. Quizá se dan excepciones, como en este caso. Quizá no siempre el odio y el rencor se embarquen en un navío en el que nunca fueron bienvenidos o creer, por momentos, que el amor naufragó en una isla maldita de donde ya no pudo escapar. Hay veces que pienso que un día todo se derrumbará, que la cúpula invisible que un querubín ciego creó sobre ésta unión pronto podría desaparecer y quedaríamos vulnerables ante una realidad más cruda que el desamor. Un castillo de arena es hermoso pero su belleza no lo protege del bravo oleaje que golpea la costa y termina por desaparecer lo efímero de su belleza ante los ojos de su creador y con él quizá también muere un poco la esperanza de volver a empezar tratando de no cometer el mismo error.

Alguien dijo por allí que el amor eterno sólo existe por momentos, que allí está la clave para poder encontrar la felicidad. Yo no sé si existe esa clase de amor pero sé que existen matrimonios que duran 26 años. Yo, que lo he visto, te lo puedo decir.

Quizá los jóvenes de la fotografía han cambiado un poco, los años se han encargado de demostrarles que el tiempo pasa factura y que la vida no es tan fácil como aquellos días de bachillerato y paseos en el malecón de una vieja ciudad algún fin de semana. Los noviembres han pasado y con ellos llegaron también las responsabilidades de algo más grande que su propia existencia. Comprendieron que en el camino hay gente que se equivoca. Aprendieron de los errores de sus padres, tomaron las cosas buenas, desecharon las malas y siguieron caminando hacia un futuro incierto pero esperanzador.

Desde un punto de vista optimista la vida ha sido generosa con ellos. Aun guardan con cariño las cartas que se escribían en aquellas tardes de juventud, las fotografías y canciones dedicadas, las postales que, silenciosas, se esconden en viejos sobres polvorientos. Hay cariño en aquellas sinceras palabras, el sublime sentimiento del amor que convierte a cualquiera en un poeta, en un Romeo recitando versos a una Julieta en un balcón invisible en una Verona mexicana.

Quiero pensar que el amor que se tenían aquellos jóvenes aun existe hoy, que sobrevive a pesar de las dificultades y los obstáculos que se encuentran en el camino. Quiero creer que las situaciones difíciles los fortaleces en lugar de debilitarlos, que pueden decir “si podemos con este problemas podremos superar el siguiente que venga”. Me gustaría pensar que existirán muchos otoños después de este en el que habrá un matrimonio que celebrar. Que las grietas que existen hoy en el camino mañana estarán reparadas y que podrán andar sin problema alguno, que podrán mirar atrás y sentirse orgullosos del camino recorrido, de los logros y fracasos.

Por lo pronto, vamos a mirar con buena cara a la adversidad, a pintarle soluciones fáciles a las situaciones complicadas. A mirar con calma los problemas, pensar que las cosas en el futuro tienen que ir mejor, que 26 27 años de matrimonio respaldan hoy lo que muchos se niegan a creer: que el amor eterno existe, aunque sólo exista por momentos.

“Hay muchas cosas en las que pensar pero nada por lo qué preocuparse”


Video: "Remember When"


17 nov. 2010

FOBIA SOCIAL: 2° Semana

Escuinapa de Hidalgo, Sinaloa, México.
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¿Alguna vez han escuchado aquella *maravillosa* frase que dice: "Me vale madre"? La frase es muy mexicana y un tanto vulgar. En palabras más bonitas podría traducirse a un "No me importa" o "No me interesa". Es, quizá, una frase un tanto engañosa para algún forastero que llegue a tierra azteca y la escuche por primera vez. Una vez leí en una revista la confesión de un portugués sobre las palabras antes mencionadas; él tomó la frase literal y entendió todo lo contrario. Él pensó que el valor de una madre (una mamá/tú progenitora) es muy grande y por consecuente la afirmación "Me vale madre" era sinónimo de "Me importa mucho".

No sé hasta dónde se ha extendido la frase a países extranjeros, no sé si es muy usada o pasa desapercibida para la mayoría, pero en México, incluso una persona asocial como yo, es capaz de escucharla varías veces en un sólo día. No es para nada extraña y creo que forma ya parte del español mexicano. No vengo aquí a tratar de explicar esas tres palabras, no quiero extenderme mucho en eso, pues aunque cueste creerlo se podrían escribir libros enteros sobre el "valemadrismo" mexicano.

Este viernes se cumplieron 3 años de la muerte de mi abuela. Su agonía y muerte la tengo muy presente pues ocurrió un par de meses después de que este blog fuera creado, hay varios post que hablan de aquella época difícil, post en los que traté de plasmar un poquito de esperanza. El 11 de noviembre hubo una misa en honor a ella, mi mamá no pudo ir, tuvo un compromiso en otra iglesia así que, como es costumbre por aquí, al finalizar la misa se iban a entregar unos pequeños recuerdos para conmemorar la misa. La cosa era demasiada sencilla, mi mamá me la explicó tantas veces: "A tus tíos le das el CD...- (el CD contiene el video que le hice a mi abuela un par de post más atrás) - y a tus primos mayores y conocidos les das esta hoja con el poema"... ¿Qué tan difícil puede ser eso? "Es pan comido" eso fue lo que pensé.

En la misa no estuve sola, me acompañó mi papá y mi hermano pero toda la santa misa estuve pensando en qué haría una vez que terminara, estábamos en una de las primeras filas. Nadie más estaba adelante de nosotros. No había forma de que yo tuviera una referencia de qué personas habían ido a la misa de mi abuela y cuántos otros estaban allí en nombre de los otros difuntos.

Yo tengo un problema con los lugares grandes, muy grandes, donde hay mucho espacio entre una cosa y otra, donde miras al infinito hasta que tus ojos se topan con una pared, por ejemplo (y les juro que no es por promocionar ninguna empresa, lol) Bodega Aurrera, Sam's Club, City Club... y esas Iglesias que casi se caen de lo inmensas que son. Es un problema de vista, por supuesto, nada tiene que ver con mi fobia. Entre más lejos esté una persona su rostro lo veo borroso y con ello hago un esfuerzo visual en el que termino con un dolorcillo de cabeza que me acompaña un par de minutos.

Cuando la misa terminó fue hora de dar la media vuelta y enfrentar a la muchedumbre que se aglomeraba a mí alrededor en busca de un recuerdito. ¿Ya mencioné que detrás de mi estaba mi hermano y mi papá? Sí, ya lo mencioné. Quizá eso me infundió valor, los vi como mis guardaespaldas :P. Cuando vi que la gente (¡eran familiares!) se me acercaban entré en esa especie de ataque de ansiedad. Si hubiera sido otra personas, de esas irreverentes y medio rebeldes me abría parado arriba de una banca y hubiera gritado (aprovechando el eco que sólo existe en esos lugares más vacíos que llenos) que se formaran en dos filas, en una los que querían CD y en otras los que querían hojas, pero como no soy esa clase de persona pues hice lo que tenía que hacer y cómo me estaba empezando a desesperar pues busqué la salida más fácil ¿y cuál era? pues darle recuerditos a todos y así terminé como toda una maestra de propaganda política, entregué todo en menos de 3 minutos. Tampoco es que fueran tantas personas y además les daba CD y hojas por igual sin fijarme en la cara de ellos. Algunos me preguntaba que dónde estaba mi mamá, no recuerdo haber respondido esa pregunta, espero que algunos de mis guardaespaldas y representantes lo hayan hecho porque sino qué pena de mi parte :$.

Pero ¿a qué viene toda esta experiencia con la frase del principio? En realidad no tienen nada que ver, lol :D

Me he hecho una propuesta que nadie más me la ha pedido. Uno de mis mayores temores es contestar el teléfono, me da pánico hacerlo, para mi es como tener a la mismísima persona hablando frente a mí y eso me hace vulnerable, temo que la otra persona sienta mi nerviosismo, mi sentido de torpeza, etc. Esta semana he utilizado como regla el "Me vale madre" por muy vulgar que eso pueda sonar. La frase no va dirigida a la persona detrás del teléfono sino a mi propia fobia. Cuando no te importa que los demás noten tu nerviosismo, tus miedos, todo se vuelve más fácil. El teléfono no ha sonado tantas veces como a mí me hubiera gustado pero las dos conversaciones que tuve me resultaron satisfactorias, contesté el teléfono sin dudar, sin importar quién estuviera del otro lado y dio muy buen resultado ;)

Ahora quiero ver si la técnica también me funciona en la vida real. Si puedo implementar el método del "no me importa" mexicano para salir adelante, por supuesto que no tomaré esa frase como un estandarte de vida, no quiero volverme indiferente ante los demás, pero sí quiero bloquear (o aprender a bloquear) aquello que antes era un limitante, una barrera creada por mí misma, esa burbuja del miedo en la que me metía para protegerme del qué dirán.

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Artículos relacionados:

10 nov. 2010

El lamento de las locomotoras al amanecer...

Escuinapa de Hidalgo, Sinaloa, México
09 de Noviembre del 2010 (LKML)
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Las vías de Escuinapa hace mucho que se están muriendo. Sus años dorados pasaron hace bastante tiempo y el óxido se posa ahora en sus oscuros vagones que, dormidos y olvidados, descansan eternamente entra la vegetación que se empeña en ocultarlos. Hace muchos soles que aquellas vías dejaron de significar "progreso" y plasmaron en sus rieles el lamento lejano de locomotoras que anunciaban su entrada triunfal a la ciudad perdida de Escuinapa; lugar amurallado por montañas lejanas y mares cercanos.

Aunque las viejas vías de este pueblo (reacio a convertirse en ciudad) agonizan desde hace mucho aun mantienen la poca vida que se niegan a abandonar. Las locomotoras suenas temprano en la madrugada, en medio de la oscuridad más absoluta, o en el ocaso, cuando los rayos del sol se despiden de los habitantes exhaustos que vuelven de sus trabajos.

Los trenes que pasan por Escuinapa dejan tras de sí la melancolía de instantes mejores, una estela frágil y apenas perceptible del pasado; antes de que las personas fueran trasmutadas a mercancías y los aviones surcaran el cielo. Aun hoy pueden verse los cimientos de aquellos momentos fantasmales que se divisan entre la niebla y el olvido, porque la naturaleza no logra tapar el recuerdo suspendido en el espacio y tiempo.

Los letreros, avisos y semáforos, hoy se yerguen cansados y a punto de caer para seguir anunciando la precaución que implican los trenes y sus vías. Aun hoy, después de tantos años de inmensa agonía los habitantes de este pueblo caminan por aquellas olvidadas veredas, dejan sus huellas plasmadas, invisible y efímeras, entre las filosas piedras que se apañan en las vías muertas y de vez en cuando miran el horizonte lejano con la esperanza de ver, de vez en cuando, a aquel mítico medio de trasporte. Recordando tiempos, vislumbrando épocas, inspirando a gente. Sonriendo sin temor a una muerte que se ve cada vez más cercana.

9 nov. 2010

Fobia Social: 1° Semana

Plaza Corona, Escuinapa de Hidalgo, Sinaloa (LKML, 2010).
Me he llevado una grata sorpresa al saber que el post: Fobia Social: Cómo es vivir con el "virus" del miedo ha sido uno de los enlaces más visitados no sólo en las últimas semanas sino en toda la vida del blog. Me sorprende y a la misma vez me da ganas de hablar más sobre mi experiencia con este problema.

Actualmente estoy yendo con una psicóloga una vez a la semana, mañana es mi segunda cita, esta vez iré sola y no acompañada de mi mamá como lo hice hace una semana. Trataré de escribir cada semana un pequeño resumen de mi experiencia allí y de cómo estoy tratando de combatir mi fobia, y en el trayecto, de lo que voy aprendiendo a cómo convivir con la sociedad.

Hace una semana fui por primera vez al Centro de Integración Juvenil de mi ciudad. Allí hay una psicóloga que consulta gratuitamente y es con ella con quién estoy yendo a terapia. La primera cita no fue fácil a pesar de que mi mamá iba conmigo (tal y como lo mencioné arriba). Iba tan nerviosa que ni siquiera recuerdo el nombre la psicóloga que me atendió.

Aquella primera cita fue mera presentación, expuse mi problema y ella no me dijo nada nuevo, nada que no supiera ya. Al fin y al cabo llevo cargando con esto 13 años, más de la mitad de mi vida. También me dijo lo que tantas otras personas antes me han dicho: "Tienes que enfrentarte a tus miedos" Resulta fácil decirlo sobre todo cuando tú no eres la persona que tiene el problema lo difícil es llevarlo a la práctica, hacer que el miedo no te venza, atreverte a avanzar aun cuando no sabes cómo hacerlo.

La psicóloga me dejó sólo una tarea: ir un día a la plaza de mi ciudad y ver a la gente. Sólo eso, nada más.

Sinceramente no sé cuál era el objetivo de este ejercicio. No tengo problema alguno para estar en un lugar lleno de gente. Vale, no me siento cómoda, pero mientras la gente no se fije en mí no hay problema. Lo poco que aprendí mirando los 30 minutos quizá fue bastante valioso.

La gente que está allí afuera, que camina por las banquetas o van en sus autos hacía ninguna parte también están en su propio mundo. Quizá te dirijan una mirada, quizá te miren raro por unos segundo, pero hasta allí. En unos minutos mirarán a otras personas y la próxima vez quizá olviden que alguna vez te vieron en la calle.

Todas las Fobias tienen algo en común: el miedo irracional y exagerado ante una situación, quizá mi problema no sea tan grande como yo lo había imaginado. Quizá, en mi caso, sólo se necesite una fuerza de voluntad grande y mucho optimismo para enfrentarme a las cosas, para ver una situación desde un punto de vista más lógico, menos exagerado. Más realista.

8 nov. 2010

La abuela sigue aquí... (3 años después).

La abuela no se ha ido, sigue aquí, si pones atención en los detalles te darás cuenta que aquí está. Aunque los años pasen y traten de engañarnos seremos nosotros más astutos y podremos ver a aquella anciana que un día camino por esta tierra.

La abuela está en el café matutino que humea en la mesa. En las galletas Marías que aguardan pacientes su destino en un cesto. En los tamales colorados que pasan vendiendo todas las mañanas por la banqueta de esta casa. Está en lo sonrisa de los niños que corren para llegar temprano a la escuela y en la voz de algún conocido que deja un saludo de cortesía.

La abuela está en aquella vieja silla roja de plástico barato y en las revistas que de vez en cuando le traía alguno de sus antiguos vecinos. Ella está presente en el té caliente y las galletas de animalitos. En su libro favorito que reposa, polvoriento, en nuestro librero. Y en aquellos dulces medicinales que le hacían sentir un poquito bien.

Yo aun la veo recorriendo la calle de enfrente, recibiendo los rayos del sol sobre su oscura piel. La veo yendo y viniendo de una esquina a otra, contemplando la mañana, esquivando niños, saludando viejas amistades, derramando lágrimas sin querer.

La abuela dejó un pedazo de ella en cada rincón que visitó. En la cama y en la sala; en el porche y la cocina. Hay algo de ella en cada crucigrama sin contestar y en cada pluma perdida en este lugar.

La abuela está en la mirada vivaz de sus bisnietos y en la sonrisa inocente que emana de ellos. Está presente en sus sueños y custodia atenta sus pasos.

Hace tres años que la abuela murió, hace tres años que se convirtió en mil vientos. Cuesta creerlo, parece que fue ayer cuando su voz cantaba canciones por lo bajo. Cuando daba bendiciones y se persignaba al vernos partir. Cuando mantenía un Rosario en su mano y nos encomendaba a uno y mil santos.

Yo aun la veo en las novelas del horario nocturno y en el último noticiero de la noche. En su bastón y sus anteojos; en su andadera y sus sandalias.

Aunque ya no exista un cuerpo con arrugas que camine por los pasillos, ni cabellos blancos en mi almohada favorita, ni pies encallecidos por poner en aquellos viejos zapatos negros la abuela aun vive, esta todas parte y en todos lados. Está custodiando el caminar de nuestra vida. En las huellas que dejan nuestros pasos. En la canción religiosa que cantaba todos los domingos. En su desgracias y sus fracasos. En su risa y en su voz. En la fotografía desconocida que de vez en cuando nos encontramos.

Nunca lo dudes, la abuela sigue aquí, ella nunca nos ha abandonado.

6 nov. 2010

¡LAS CURIOSIDADES QUE EXISTEN EN EL CLOSET!

Este será un post random y lleno de emoticones y fotografías, así que están avisados XD

Ayer me puse a limpiar mi cuarto y encontré algunas joyitas:


* Encontré el álbum donde mi hermana y yo recolectábamos todos los reportajes que aparecía en las revistas sobre The X-Files. Tengo ganas de escanearlos y así guardarlos en algún DVD de respaldo.
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* También encontré varios cartones llenos de casetes VHS donde grabábamos programas de TV, animes y películas (pero la mayoría tiene episodios de The X-FILES, lol).
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* Sip, es el disco original de "We are the world" (también estaba el de "Thriller" :D).
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* Y sip, este es el OST de "Vaselina" (Greace, 1978). Confieso que yo nunca he visto la película completa pero mi papá la tenía grabada como 3 veces en casetes de Betamax, :s
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* Mi hermano me dijo: "Si quieres puedes vender estas cartitas" y yo: "Acaso crees que alguien va a pagar por esto" ¬_¬
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* Encontré esta revista especial que habla sobre el terremoto de 1985.
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* ¡UNA BILLETERA CON 4 BILLETES DE $50! Que ya no valen nada -__-
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* Yo no sé quiénes son estos señores pero creo que son de una novela y en la parte de atrás tenían sus autógrafos :)


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"Carolina, ¿puedes dibujar este arbolito"

RESULTADO:


"Linda, ¿puedes dibujar este delfín?

RESULTADO:



T_T Mi hermana no se salía de la raya y yo sí.

Mis papás guardaron nuestros cuadernos con los dibujos que hicimos cuando estábamos en el Kinder :D
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* Sip, yo una vez tuve un iPod Shuffle y en su momento era de la última generación. Creo que tardé más en entenderlo que en lo que me duró, lol.


Y también venían los famosos stickers de Apple que meten en cada producto que venden.

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* ¡UN MONTÓN DE CARTAS! Son más de 30. Me encanta leer el correo ajeno y más si viene de los años 70's muahahahaahahaha!


También encontré un montón de dibujos sobre animales en peligro de extinción pero eso lo pondré en otro post :)

3 nov. 2010

El ángel caído del cementerio Juárez...

"Desde los tiempos más remotos vuelan los ángeles guardianes,
siempre celosos de sus votos contra atropellos y desmanes.
Junto a las cunas infantiles, junto los tristes moribundos,
cuentan que velan los gentiles seres con alas de otro mundo."*
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Me gustan los ángeles, las figuras de ángeles. Veo algo maravilloso en ellos que me es difícil explicar. Quizá sea el aura que desprenden sus manchados cuerpos. La blanca pintura que se les cae a pedazos. Los pétalos de rosas que se desploman de sus engarrotadas manos.

Un ángel cayó a la tierra unos metros más adelante de donde yo me encontré hace días con el hada guardián que custodiaba el descanso eterno de un niño muerto. El ángel estaba solo, olvidado y quebrado, arrojado sin piedad a la parte trasera donde unas horas antes estaba de pie. Sus alas no amortiguaron la caída y junto con él cayeron también todas las bondades de los hombres.

No sé por qué cuando lo vi recordé la canción de Silvio Rodríguez, aquella muy suya que habla de los ángeles urgentes. Los que llegaron tarde a sus citas y lloraron de tristeza cuando se dieron cuenta que aquellos que estaban bajo su protección murieron asesinados por las manos de otros hombres. Los ángeles fallaron en Memphis, Tennessee y también en Cuba e Hiroshima. Llegaron tarde a miles de lugares y la incompetencia manchó sus sagrados nombres.

Hoy ellos habitan los cementerios y vigilan estáticos los cuerpos que no pudieron salvar. Condenados eternamente a ver la vida desde su estoicismo. A mirar con ojos vacíos la agonía de los vivos. A ver ataúdes cargados en hombros por hombres que tarde o temprano también descansarán allí para siempre.

El querubín que está tirado mira al infinito, la nada maldita que se extiende en el cielo. Cuando me acerco a él veo la tristeza que embarga el lecho donde descansa, huele a muerte, no solo a flores, sino a carne muerta, a fierro oxidado, a cuerpos quemados. Allí, junto al ángel caído, van a parar aquellos ataúdes que ya cumplieron su cuota en el cementerio. Cinco años de sueños bajo tierra, para después ser arrojado a la parte trasera de las tumbas. Ataúdes reducidos a cenizas y vegetación verde que la naturaleza se encarga de hacer crecer para tapar un poquito la porquería que deja el fuego que consumió la última morada de un muerto. Para disimular el olor putrefacto que emana de allí, para construirle un pequeño colchón al ser alado que hoy tumbaron y cuyo canasto vacío lo acompaña en su último descanso.

Que en paz descansen él y todos los ángeles caídos.

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* Canción: "Cita con ángeles" de Silvio Rodríguez - Letra AQUÍ y Música AQUÍ.

1 nov. 2010

Las hadas existen, una vive en el cementerio de mi ciudad...


Las hadas existen ¿saben?

Existe un hada en el cementerio de mi ciudad que custodia en silencio el eterno descanso de un ángel sin alas. Uno de esos niños que se mueren para no crecer jamás. Hoy es día de los angelitos, y el hada sonríe con inocencia pegada a la pared del cementerio, ¿será tan inocente como el pequeño al que custodia?

Nunca la había visto. Yo no creía en ellas, pero hoy, mientras llenaba la cubeta con agua en el pozo del panteón, la vi. Estaba a unos metros de mí y quedé hipnotizada ante su vacía y blanca mirada. Recordé a las hadas del mar, a las sirenas, y cómo hacen sucumbir a los marineros por medio de sus cantos. Aquella mítica criatura me sonreía y a pesar de las ramas que cubrían su cuerpo se veía hermosa. La ternura de su mirada solo contrastaba con la prematura muerte del ser que estaba sepultado a sus pies.

Ella posa para la cámara, me regala su mejor semblante y sigo mi camino, esquivando vírgenes, ángeles, santos, Cristos crucificados, Magdalenas que lloran en un valle de lágrimas, seres que, seguramente como yo, tampoco creen en las hadas.

Los niños muertos vendrán a jugar sobre las tumbas donde hoy descansan sus cuerpos sin alma. Volverán para recordar su breve existencia en este mundo mortal, a jugar entre risas y llantos con niños vivos mientras los adultos limpian tumbas para los muertos de mañana.

Los pequeños tomarán el cementerio y lo convertirán en un parque de juegos, brincarán entre las cruces oxidadas y comerán pan de muerto junto a los pétalos regados de la flor de Cempasuchitl. Hoy es el momento de recordar a los niños que nunca crecieron, de llevar en el recuerdo su imagen y su presencia. Hoy es el día para no olvidarlos. Para verlos jugar entre las tumbas y apagar velas en silencio, para que, cuando el ocaso llegue, podamos encaminarlos al camino de regreso, aquel a donde fueron después de morir.

Seguro que la mayoría estará en el cielo, quizá otros decidan partir a Nunca Jamás a encontrarse con aquel niño que nunca crece. A perseguir piratas y escapar de las garras de algún cocodrilo hambriento. A vivir mil aventuras antes de morir eternamente.

Hoy es día de esas personitas cuyo sueño eterno es custodiado por cientos de ángeles y un hada, así que por favor, no los traicionen, no los olviden y si pueden enciendan una vela en su memoria.