23 ene. 2011

¿Tú conoces qué es el BFS?

No sé si alguna vez alguno de ustedes ha sentido esa sensación de vibración/temblor/movimientos en algunos lugares de su cuerpo. El más común, según he escuchado, es el que se da en el párpado del ojo. Recuerdo que alguna vez mi abuela dijo que era por el frío, alguien me dijo que era por cansancio y no recuerdo quién más mencionó "la mala circulación de la sangre".

Bueno, pues resulta que a mí, desde que tengo uso de razón, no sólo me pasa eso (lo del parpado) sino también en diferentes partes del cuerpo.

Si me quedo quieta, muy quieta, como cuando me acuesto en la cama para dormir siento como ciertas partes del cuerpo me vibran. Las vibraciones duran segundos pero siempre están allí, me acompañan todo el tiempo, incluso, en el momento en que llevo estos párrafos ya he sentido más de 20 vibraciones. Tal fenómeno es completamente visible ante los ojos, tú puedes ver cómo esa pequeña parte de tu cuerpo se mueve, incluso por encima de la ropa.
Fasciculación en la pierna.

Como es algo que he sentido desde pequeña creí que era normal, que todos los seres humanos lo sentían, como el dolor de cabeza, el ardor de estomago y esa clase de cosas normales que cualquiera sentirá aunque sea una vez en su vida y nunca le di importancia.

Hay días en que tales episodios se alargan en algún lugar determinado, por ejemplo en un momento del día me empieza a vibrar algún dedo de la mano o del pies y sé queda así por unos segundos, termina el episodio y un par de minutos después se vuelve a repetir; una y otra vez hasta por 2 ó 3 días. Cuando sucede eso suele resultar bastante molesto.

Las preguntas son ¿A QUÉ SE DEBE ESTO? ¿TIENE NOMBRE? ¿ES CURABLE? ¿ES NORMAL? ¿ES UNA ENFERMEDAD? o ¿ES UN SÍNTOMA MÁS DE UNA ENFERMEDAD MUCHO MÁS GRANDE?

Un día me empezó a temblar el dedo pequeño del pié derecho mientras estaba en mi laptop, era tan molesto que de puro coraje me puse a buscar por Internet sobre qué podría ser y en relativamente poco tiempo encontré éste artículo que habla sobre las Fasciculación del Orbicular del Párpado, uno de los más comunes, el que expliqué al principio. Por lo menos iba por buen camino.

Allí mismo apareció otro término interesante: Fasciculaciones, investigué en otra página y obtuve una definición más acorde con mis síntomas: Síndrome de Fasciculación Benigna.

¿Y qué es eso?

Pues verán, las fasciculaciones son pequeñas contracciones involuntarias que no producen el movimiento de todo el miembro y son completamente visibles sobre la piel. Este fenómeno se debe a descargas nerviosas espontaneas en grupos de fibras musculares esqueléticas. La causa más común de fasciculaciones persistentes es el Síndrome de Fasciculación Benigno.

El crispar puede ocurrir en cualquier grupo voluntario de músculos, siendo los más comunes los párpados, los brazos, las piernas y los pies; puede ser ocasional o puede encenderse de forma continua.

Fasciculación en el dedo de la mano. 
Este es uno de los más comunes que yo tengo :D.

La causa exacta de BFS (por sus siglas en inglés) es desconocida. Un factor que parece ser común en muchos casos es una historia de ejercicio vigoroso regular. El desorden de déficit de atención o un desorden relacionado puede ser un factor que contribuye. Además, hay probablemente factores genéticos y ambientales que hacen al paciente más susceptible a BFS.

El desorden no es peligroso para la vida y generalmente no inhabilita, sino que puede ser bastante persistente y crear un cierto grado la inhabilidad, especialmente si el dolor está también presente. En muchos casos, sin embargo, la ansiedad que lo acompaña es lo que inhabilita más que la enfermedad misma.

En mi caso no hay dolor alguno, ni ansiedad. La mayoría de las fasciculaciones que siento se dan en las piernas, pies, manos, muñecas, antebrazo, codos, sienes, dedos de los pies o de las manos, ojos, incluso la lengua.

Es algo que no tiene cura (aunque tengo entendido que si hay manera de reducirlos) y como lo sufro desde hace tiempo he aprendido a vivir con él así que no tengo problema alguno en mantenerlo para siempre. Sé que con saber el nombre no cambiará nada mi situación pero es satisfactorio saber que por lo menos tiene nombre y que alguna otra persona sienta lo mismo que yo y encuentre este artículo :D.
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FUENTE:

¡Oh, el hermoso mundo de los rompecabezas!

Piezas de La Virgen de las Rocas (Leonardo da Vinci) - Clementoni
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Quizá una de las cosas que nunca había dicho en este blog (junto con lo de las fasciculaciones) es el hecho de que me encanta armar rompecabezas (o puzzles, como quieran llamarlos). Los adoro, me fascinan.

Es, junto con un buen libro, lo único que me hace apagar a Dante y sentarme tranquilamente a disfrutar de otra cosa que no sea navegar por Internet :D.

Cuando estaba en Culiacán uno de mis tantos tíos me mandó dinero de regalo y me dijo que comprara lo que yo quisiera. Tenía pensado comprarme un MP3 porque Señor Jenko ya se me estaba descomponiendo pero cuando fui al supermercado me dijeron que ya se habían acabado los modelos de los que yo quería y no sabían cuándo volverían a traer :(. Cuando iba saliendo del súper pues pasé por el área de Juguetería (XD) y de repente vi un lugar donde había juguetes con diferentes descuentos así que me arrimé por allí y encontré varios rompecabezas al 2x1 así que me llevé dos que venían juntos, de diferentes empresas pero del mismo artista, uno era La virgen de las Rocas (de Clementoni) y traía de regalo La Última Cena (de Ravensburger).

Pero por alguna y otra razón no tenía tiempo para armarlo. En la casa anterior no tenía dónde armarlo y en la nueva casa tenía un montón de gatos y temía que se comieran las piezas, LOL. Así que quedaron guardados durante 3 años ¡3 AÑOS! Completamente nuevos.

Cuando me vine de Culiacán para Escuinapa el pasado mes de Noviembre, ya me esperaba aquí otro rompecabezas que mi tía me había mandado. Al igual que los dos que compré también era de 1,000 piezas pero como la caja era más pequeña creí que sería más fácil armarlo (¡grave error!).

Tardé una semana entera para terminarlo pero me divertí un montón :D, las piezas eran bastante bizarras, pero lo que ayudó mucho es que tenía colores muy distinto.

"El Astrónomo", mi favorito :)
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He armado muchos rompecabezas antes que “El Astrónomo” pero este fue mi favorito, me gustó tanto que lo puse en un marco con vidrio y ahora lo tengo colgado en la pared de la habitación. ¿Saben qué es lo que más me gusta de él? ¡Qué brilla en la oscuridad! :D. Se ve taaaaaaan hermoso. En la madrugada es cuando se ve mejor, prendo la luz por 5 minutos y luego la apago y todo lo dorado que aparece en la fotografía es fosforescente cuando todo se oscurece, brilla mucho. Lo adoro ♥.

La última cena (Leonardo da Vinci) - Ravensburger
Después empecé a armar La última Cena, la pintura de Leonardo da Vinci. Tardé UN MES en terminarlo por completo, es más de lo que duraron aquella familia que armó el puzzle más grande del mundo ¬_¬. Pero es que yo estaba trabajando, y estaba enferma, y era víspera de Navidad, y no tenía un lugar relajante dónde armarlo y… no más, por eso me tardé :(. Pero lo terminé. Se lo regalaré a mi mamá en un marco, así lo pondré en un lugar visible en el área del comedor :) Un punto malo para los rompecabezas de Ravensburger: ¡NO BRILLA EN LA OSCURIDAD! está muy aguado. Usualmente cuando uno levanta un rompecabezas levemente de alguna esquina, las piezas quedan en su lugar pero este se desarma.

Y ayer comencé La Virgen de las Rocas, otro cuadro de da Vinci :D, este es más fácil porque los colores dorados resaltan más así que eso ya lo tengo armado en algunas partes. Y tiene 999 piezas y no 1000, vaya estafa XD. Ya veré cuánto tiempo me toma.

¿Saben qué pintura me gustaría tener en rompecabezas? El Guernica de Pablo Picasso. Ese cuadro me habla cuando lo veo; demasiado crudo, real, y doloroso, pero soy masoquista y yo lo quiero.

9 ene. 2011

Yo vi a una princesa haciendo pasteles en la arena...

Danna Valeria - Playa "Las Lupitas", Escuinapa, Sinaloa
[Ver la imagen en mayor tamaño]
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A Danna le gusta correr por la orilla de la playa, sentarse de vez en cuando y crear diminutas cúpulas de arena con la pequeña taza de plástico que sostiene con entusiasmo. Sonríe, emprende su marcha y corre hasta tratar de alcanzar a sus papás.

Así es ella y todos los niños del mundo. Hace preguntas y espera una respuesta sincera. Le hago preguntas y ella no las contesta; a cambio me regala una sonrisa, una mirada y un puñado de arena. Arena trasmutada en un pastel de chocolate, en una tarta de fresas. Un plato de comida para cada uno de los guardias y séquitos que la acompaña en su misión de cocinera en medio de la playa. Susurra palabras intangibles y dialoga con bufones invisibles.

Danna es una princesa y se sube a montañas pequeñas para intentar huir de su propia sombra. Mira al cielo y sus ojos persiguen a las gaviotas. Mira al mar y los barcos hacen reverencias ante su presencia.

A mí me gustaría mantenerla en este paraíso lleno de utopías, donde el mar descansa tranquilo y pacifico sin el fuerte oleaje de otros días, donde la gente conversas en diversos idiomas y nadie importa más que otros. Me gustaría tenerla allí para siempre donde los ruidos de fusiles no se escuchan y las personas disfrutan de juegos y mascotas. Allí a la orilla de la playa, para protegerla de enemigos y manzanas envenenadas, de príncipes encantadores o brujas mal intencionadas. Para que el mundo no le moleste y las sirenas no interrumpan su tarea de preparar tartas de chocolates para su gente o perseguir a sus padres después de haber recorrido un largo tramo de camino.

Danna Valeria - Playa "Las Lupitas", Escuinapa, Sinaloa
[Ver la imagen en mayor tamaño]
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- Tía ¿quieres un pastelito?

- Sí.

- ¿De chocolate o de fresa?

- De chocolate, por favor.

- ¿Me puedes tomar una foto?

- Claro que sí. ¿Quieres que también se la tome al pastel?

-...

Y nunca hubo respuesta. Si Antoine de Saint-Exupéry viviera le diría que "El Principito" ha vuelvo. Esta vez no es un niño, sino una niña. Que hace preguntas pero no responde ninguna. Que tiene rizos castaños y ojos color miel. Que la acompaña una sombra traviesa que siempre la persigue (como a Peter). Que seguramente vendrá de un planeta desconocido y bastante pequeño. Que ésta vez no apareció en aquel paisaje remoto del inmenso Sáhara sino en una pequeña duna de arena en una playa mexicana.

Así es mi sobrinita, la niña risueña de dos años que se inventa castillos imaginarios en medio de paraísos abandonados.
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- Muchas más fotos de aquel día en la playa en este album de Facebook.

6 ene. 2011

Randon Post de cómo soy buena para soñar en grande y quedarme sin nada...

"Vuelvo sin excusas, sin paz ni trabajo,  
y a nuestro futuro le arrancan las horas. 
Y en casa me espera mi razón de vida, 
el calor de hogar. Llevo la vergüenza, 
las manos vacías, la precariedad".
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No sé si alguno de mis lectores ha leído el post “… no sé qué poner aquí…”, lo escribí en junio del 2008 (click en el título para leerlo y cuidado con los ojos que tiene un montón de faltas de ortografía). ¿A qué viene todo esto? Pues que hoy me siento así, como en aquella ocasión. Bueno, no tan drama queen pero sí algo deprimida. Y eso que en aquél entonces sí tenía empleo.

Verán, resulta que a mediados de diciembre del 2010 conseguí empleo en el centro comercial Ley de ésta ciudad. El día en que entregué la solicitud la encargada de Recursos Humanos dijo que el único puesto disponible que tenían por el momento era el de acomodador en el área de Frutas y Verduras; ella mencionó que era un trabajo muy sencillito pues yo me encargaría de la vitrina, donde se encuentran las ramas y alguna que otra fruta y así, sin dudarlo mucho, acepté. A mí nadie me dijo en ese momento (y yo, estúpidamente, lo desconocía) que las mentadas ramitas, frutas y verduras están almacenadas en dos cuartos fríos: uno de 10°c y el otro que está cerca de 0 ° c. Sé que es demasiado tonto pensar que tales productos perecederos los dejen en un almacén así como así a temperatura ambiente pero por lo menos hubieran tenido la decencia de informar sobre eso (los cuartos fríos no se ven desde afuera como para intuirlo), el primer día ni una sudadera traía puesta.

Ahora, no era nada más trabajar minutos enteros en temperaturas tan bajas, también tenía que cargar cosas de hasta 30 kg, quizás las palabras no logren expresar lo difícil que resulta lo que estoy diciendo pero me daban unos calambres taaaaaan horribles, que me quitaban el aliento y tardaba algunos segundos en poder levantarme de la posición en la que estaba, y por supuesto, no podía cargar el cartón/costal que debía subir al carrito transportador. Las manos no sólo dolían sino que ardían (el lavamanos estaba DENTRO del cuarto frio así que casi-casi se me congelaban las manos). Otra cosa por la que sufrí bastante era que tenía que durar 8 horas de pié. En verdad, me sorprendió enormemente la carencia de sillas en el lugar, en cualquier departamento del centro comercial. Los trabajadores NO se pueden sentar. Las últimas dos horas eran todo un suplicio para mí porque la planta de los pies me dolía tanto (¡tan exageradamente!) que llegaba a la casa me metía al baño y lloraba algunos minutos del dolor que me producían. Obviamente después salía y le mostraba a mi familia la mejor sonrisa (falsa) que podía ofrecer, aunque había ocasiones en que el dolor no se podía disimular. ¿Y saben qué otra cosa falta en el trabajo además de sillas? Un reloj. No hay ni uno solo en todo el lugar. Es tortuoso no saber qué hora es. Me sentí enferma desde el primer día de trabajo, lo admito. Intenté ser positiva, empezar bien, pero no se puede mantener una mentira durante mucho tiempo y una gripe me delató. No podía más, no me veía en Frutas y Verduras en un futuro cercano, demasiado dolor y poca la necesidad.

Pedí un cambio a otro departamento y me lo otorgaron, ahora estaría en el área de Regalos, acepté. La babosa de mí no se dio cuenta que acepto estar en donde se envuelven los regalos de Navidad, cerca de la entrada. Yo creía que la sección de Regalos era el segundo piso (también se llama así) donde están los perfumes, pulseras, relojes, DVD’s, videjuegos, etc. Pues vale, pero hubo otro problema… yo no sé envolver regalos, bieeeeen por mí. Por suerte la gente no fue tan exigente y aunque envolví los regalos con una asquerosidad magistral nadie me lo reprochó. El problema con esta área es que desaparece después del día 25 así que al pasar ese día tuve que ir de nuevo a Recursos Humanos para saber ahora dónde me pondría y ahora sí me pusieron en la sección de Regalos (segundo piso). Duré sólo un día allí, fue divertido, acomodé los libros de ese lugar como si no existiera un mañana y me quedaron muy bonitos, lo admito. Espero que por lo menos alguien haya notado aquel orden.

Como dije arribita el gusto me duró tantito pues al día siguiente el gerente (al que jamás había visto en mi vida) me llevó al área de Abarrotes pues allí estaban necesitados de personal, esto fue OTRA COSA donde duré sólo un día. Era cansado, pero por lo menos no era tan frío como Frutas y Verduras. Fue la mañana del día siguiente cuando el supervisor de Perecederos decidió que hacía más falta personal en Tortillería y allí voy yo como comodín a asistir esa área. Se acercaban días pesados y necesitaban la mayor cantidad de gente posible para sacar adelante el trabajo (hasta las de Recursos Humanos andaban por allí :D). Allí estuve una semana y fui feliz, realmente me gustó el ambiente que prevalecía, durante las mañanas había un muchacho y por las tardes sólo había mujeres, salvo Don Miguel, un tipo muy simpático encargado de supervisar ese lugar y Panadería.

Durante aquella corta semana logré acostumbrarme al trabajo, ya no me dolían tanto los pies, me estaba aliviando de la gripe, iba al trabajo porque QUERÍA ir y aprendí cómo se hacen las tortillas de harina :D , fue una experiencia muy bonita y lo mejor fue que recibí mi primer cheque. Fue ESO, lo que me dio las ganas de seguir con el empleo. Si me dejaban en tortillería sería feliz, podría quedarme allí sin ningún problema. Por desgracia, cuando llegó el 1° de Enero todo cambió, ya no me necesitaban, ni allí ni en Abarrotes. Ya había dejado de ser el comodín que podía irse a donde quisiera así que la primera semana del 2011 ya no me asignaron ningún horario ni aparecía en la lista del personal, no me lo dijeron, tuve que averiguarlo por mi cuenta porque ni eso se dignaron en hacer. Una de las encargadas de Recursos Humanos me dijo que por el momento no había un puesto para mí, que me daría de baja y que me llamaría cuando hubiera alguno disponible, y así como así me dijeron adiós.

Y ahora estoy aquí, sin trabajo, con la incertidumbre de saber si tendré suerte en mi búsqueda de un nuevo empleo. No quiero dejar pasar mucho tiempo, NO QUIERO estar esperando el llamado de Casa Ley que probablemente tardará mucho en llegar. Tengo que empezar desde cero este camino que creí que ya había avanzado. Me siento miserablemente mal, lo admito, ¿para qué negarlo? Tenía el empleo en mis manos y lo dejé ir. Ahora tengo el temor de que mis padres me lo echen en cara, de que si fracaso en mi próxima búsqueda me digan que tuve el empleo a mis pies y que lo perdí porque decidí perderlo. Sé que soy muy fatalista en ese aspecto y es duro cambiar eso.

Otra decepción terrible es el hecho de anticiparme al presente, visionar un futuro falso donde todo me sale bien. Aunque en Casa Ley te ponen 28 días de prueba, en la primera quincena, cuando recibí mi cheque, lo vi casi como un contrato hecho y firmado. “De aquí ya no me salgo”, eso fue lo que pensé y esa fue la estrelladota que me di. Quise comprar el mundo con ese primer sueldo y obviamente eso es imposible pero yo lo soñé y me vi comprando todo aquello por lo que tanto había soñado. Aunque para empezar le empecé a dar a mi mamá parte de mi sueldo puesto que no quiero estar en esta casa de forma gratuita, quiero aportar un poquito a la economía familiar, y ahora ¿qué tengo de aquello? NADA, y el primer sueldo siempre se quedará como eso, como el primero (y el único).

También soñaba con comprarme un iPod Touch (leer el post de abajo). Lo desee tanto como en su momento desee a Dante, en verdad. Me metí diario a la página web del producto, busqué los precios por Internet, me decepcioné cuando vi que se agotó en Coppel y me alegré hasta el cielo cuando lo ví de nueva cuenta en el stand esta misma mañana. Obtuve el permiso de mis papás para comprarlo y este fin de semana tenía pensado sacar mi primer crédito en Coppel porque YA TENÍA EMPLEO (y también *tengo* el primer abono para el iPod). Estaba tan feliz, tan alegre, tan optimista y yo ya había mencionado en el post de hace dos años que odio ser optimista porque la vida a veces te trata como si fueras un perro, y te tumba los sueños en un segundo y así fue como sucedió otra vez.

No tengo trabajo, ni un sueldo asegurado. No sacaré ningún crédito este fin de semana en Coppel, ni tendré el iPod con el que he estado soñando. Allí quedará el primer abono del aparato en la cartera, olvidado, mientras pueda. ¿Suena tonto estar deprimida por algo tan estúpido? Probablemente sí, sucede que yo me deprimo por cosas que a los demás les parecen cosas mínimas, pero para mí son todas las cosas que tengo, son esas cosas a las que me aferro y por las que me cuesta luchar para obtenerlas.

Mañana volveré a ser la pesimista de siempre, quizá suceda lo mismo que con Dante y aquel iPod sí llegue justo cuando lo tenía planeado, aunque lo dudo totalmente.

3 ene. 2011

"Tía, yo puedo volar"...

D. Andree (Playa "Las Lupitas" - Escuinapa, Sinaloa, México).
"Con un poco de suerte, probablemente vuelva
Tranquila la mañana y con ella la esperanza
De que retome vuelo la paz que agonizando
pide esquina y se inclina al oído de un pequeño
suplicando que le dé algunos consejos
a los viejos, para ver si ocupan la sabiduría."
("Seremos Escuchados" - Mexicanto)
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—Tía ¿por qué se me cae de las manos? —mi sobrino de casi 3 años, tomó un puño de arena y mientras lo elevaba abría sus manos y esta caía al suelo—. Mira, otra vez se me cayó.

Realizó el proceso dos o tres veces y el resultado siempre fue el mismo. Yo trataba de encontrarle incoherencia al lenguaje infantil que suelen tener los niños tan pequeños y repetía las preguntas que él me hacía para saber si yo entendía bien o no.

—¿Quieres saber por qué la arena se te cae de las manos?

—Sí.

El pequeño intentó tomar la arena nuevamente y como era de esperarse fracasó de nueva cuenta.

—Lo que pasa es que la arena es muy fina, delgadita.

—¿Fina? —preguntó mientras continuaba con su imposible tarea— ¿Cómo el agua?

—Algo así —le respondí—. Pero la arena es sólida y el agua es liquida.

Él levantó la mirada y supe, por su expresión, que estaba entrando en un terreno que se alejaba de su comprensión así que decidí dejar hasta allí el tema. Dylan continuó enterrando su camioneta de juguete durante unos minutos en total silencio hasta que un ave pasó surcando el cielo, justo arriba de nosotros.

—¡Mira, tía! ¡Un pajarito volando! —Se incorporó de pronto y miró al ave hasta que la perdió de vista . — ¡Qué bonito!

—Qué bonito vuela ¿verdad?

—Sí. Tía ¿mi camioneta vuela?

—No, las camionetas de juguete no vuelan.

—¿Y las de no juguete?

—¿Las de verdad? —le pregunté mientras él simulaba que hacía volar su carro de plástico— No, tampoco vuelan. Para eso existen los aviones, las avionetas y los helicópteros; para que vuelen por las camionetas que no pueden volar.

Él soltó una sonrisa inocente y señaló hacía la playa justo donde una familia jugaba en la arena.

—¿Y aquella niña tampoco vuela?

—No—le respondí—. Las personas no pueden volar.

Me dirigió una mirada pensativa y respondió...

—Las personas sí vuelan, yo puedo volar. Mira... —se paró, se sacudió la arena de sus piernas, extendió los brazos y empezó a correr en círculos sin dejar de reírse. A los pocos segundos se detuvo y regresó, cansado, al lugar donde se encontraba antes—. ¿Viste? Las personas sí vuelan.

—¡WOW! Es verdad. Es que yo nunca había visto a alguien volar. ¿Tú sí has visto a las personas volar, Dylan?

—No. Es que no vuelan por que no quieren, les da miedo volar.

El niño continuó jugando con la arena en silencio. La playa, tranquila, invitaba a un frío baño el primer día del 2011. Familias mexicanas, estadounidenses, canadienses y alemanas inventaban formas para refugiarse del frío de sus naciones y aunque el agua estaba fría el sol quemaba con ganas, aun así yo no deseaba quitarme de allí. Es imposible dejar de conversar con un pequeño filósofo de 3 años.

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D. Andree (Playa "Las Lupitas" Escuinapa, Sinaloa, México).
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Alguien dijo por allí que no se puede encontrar mayor sabiduría que en un niño pequeño, uno de esos seres diminutos que rondan por millones alrededor del mundo. Algo de cierto debían tener sus palabras. Quizá se deba a la falta de prejuicios que envuelve sus vidas y la inocencia de aquel que acaba de nacer también le regale cierta aurora de misterio y verdad.

"Las personas no vuelan por que les da miedo volar". Me vi reflejada en sus palabras. Enfrentarse a lo desconocido, al camino invisible que tienen que recorrer a la distancia. Abandonar el nido y la seguridad del hogar que creíamos eterno. Despegarnos de una rutina monótona y aburrida pero muy nuestra y extrañamente agradable que envuelve la vida. Tenemos miedo a volar por el miedo al fracaso, a caer en el mismo abismo en el que cayó aquel que intentó tocar el sol o aquellos otros que intentaron rozar el cielo con sus propias manos. Miedo a morir o hablar idiomas imposibles después de la misión fallida. Del atrevimiento de retar a un ser superior a nosotros mismo.

Los niños no tienen miedo, aceptan el reto de volar aunque nunca despeguen sus pequeños pies del suelo. Ellos pueden volar porque creen en el poder de la imaginación. Porque vislumbran sus pies lejos de la arena que amortigua las olas de la playa. Pueden volar porque quieren hacerlo, porque son capaces de soñar espejismos y hacerlos realidad con sólo extender las manos y correr en círculo.

Todo es posible cuando eres niño, el mar está a tus pies, las aves surcan el cielo, el futuro no importa y el mundo no te molesta.