11 feb. 2011

Así es como se derroca una dictadura (Egipto y su Revolución).

"Las revoluciones no estallan cuando las cosas van mal, sino cuando la gente cree que falta poco para que le vaya mejor; cuando se tiene la impresión de que algo falla, cuando los gobernados están hartos y los gobernantes ya no creen en su propia ideología; y, sobre todo cuando se encuentra un motivo para la lucha"
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Hay revoluciones que vale la pena recordar. Hay movimientos sociales de los que vale la pena ser testigos silencios aunque sólo sea detrás de un ordenador y comunicados por algo maravilloso (y temido) como es Internet. Vale la pena retenerlo en la mente para perpetua memoria, para que sirva de ejemplo en el futuro y nos demos cuenta de lo que somos capaces de hacer los seres humanos.

Lo de Egipto fue algo mágico, tan mágico como lo fue días antes La Revolución de los Jazmines en Túnez, fue un rumor que a los días se convirtió en un grito unánime, el mágico efecto mariposa que arropó sin descanso y durante jornadas que duraron días los sueños de una nación cansada de tanto esperar. La plaza Tahrir le hizo honor a su nombre y todo el tiempo custodió la libertad de aquellos que se revelaron en contra del toque de queda que nunca fue.

Allí habrá mártires que quedarán para ser recordados, voces que fueron calladas para que su grito no se escuchara más, diferentes religiones, quizá diferentes ideas políticas, pero una cosa en común: derrocar al dictador. La nación egipcia ha despertado y con ella quedará como legado su resistencia constante y mayoritariamente pacifica. La ira de un pueblo que ya no quería vivir con tanta opresión y mentiras. Egipto le gritó a su gobernante una última lección, en una República el pueblo es el que manda.

Hoy fue día de fiesta en el desértico Egipto, hoy fue día de gloria, de victoria, de Revoluciones que fueron ganadas de la mejor forma posible, de lágrimas de alegría, de banderas que ondeaban con júbilo, de fuegos artificiales lanzados en honor a la libertad conseguida. Ya existirá un mañana para pensar en un futuro más democrático, ya habrá otro día para pintarle un futuro a una nación adolorida, pero hoy no, hoy es día para celebrar lo que hará historia, para percibir con los cinco sentidos lo que otros mañana leerán sólo en libros, para que en un futuro los "veteranos" de La Revolución de los Jóvenes les digan orgullosos a sus hijos: "Miren, así es como se derroca una dictadura".

Al final la lección fue aprendida: existen gobiernos de 3 décadas que pueden ser derrocados en sólo un puñado de días.
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Y a lo lejos se escucha como un murmullo aquella elegía que Rafael Amor cantaba a un tirano... cualquier tirano.


"¿Adónde irás tirano, adónde irás?
tus manos ensangrentadas, ¿dónde las esconderás?
¿Adónde irás tirano, adónde irás?
si el pueblo encuentra tu rastro, sus plantas has de besar.

Te esconderás en las balas, la balas vienen y van,
en la cadena que oprime, la rompe la libertad,
¿dónde empieza la cadena, dónde tiene su final?
¿cuál de los dos desde lejos el prisionero será?

Te esconderás en los niños, a odiar les enseñarás,
no te servirá de nada, también a ti te odiarán.
Te esconderás en las sombras, el sol te delatará
y cuando salgas al sol, serás sombra y te verán.

En el pavor de las madres un refugio buscarás,
el vientre que parió un hijo, puede parir otro más.
Soltarás tus perros flacos, sin aflojar el collar,
cuidado del perro hambriento, muerde y no quiere largar.

Te esconderás en la flor, en el tranquilo trigal,
la flor morirá de pena, el trigo se agitará.
Te descubrirán los hombres al gusto amargo del pan
cuando llevarlo a los hijos les cueste la dignidad.

Querrás escapar de noche, ¿a qué horizonte?
¿dónde ir que no amanezca?, la luz te perseguirá
y con las manos cruzadas, las mismas de tu impiedad
ante los pies de tu pueblo, suplicante caerás.

Sentirás su voz por dentro que te dice:
Tienes manchadas las manos con sangre de libertad,
deshojaste la alegría, torturaste por pensar,
sembraste el odio, la guerra y mataste por matar,
cercenando la belleza que podía emocionar,

traicionaste a tus hermanos a la hora de luchar
por una justa manera de vivir, de trabajar.

Y no sé si ese Dios que tanto invocas
te podría cobijar de la furia de los hombres
cansados de soportar la injusticia, la impotencia,
por ser mansos nada más.

Sólo los que se liberan, conocen la libertad,
los que han vivido negándola siempre esclavos morirán.
En las calles las sonrisas, la flor nueva y el trigal,
todas las voces del pueblo gritarán una vez más: paz, paz, paz."

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