22 feb. 2011

Mi isla de resistencia mientras las revoluciones estallan.

Y siempre es viernes, siesta de verano,
verbena en la aldea, guirnaldas en mayo,
tormentas que apagan el televisor.
Teléfonos que arden, me nombra tu voz,
hoy ceno contigo, hoy revolución,
reyes que pierden sus coronas,
verte entre la multitud,
abrazos que incendian la aurora
en las playas del sur.
(-Sucede que a veces-)
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El sol se está ocultando detrás de una diminuta isla del océano pacifico y una pareja se abraza en una playa que ya ha quedado desierta. Otra isla de resistencia en estos días difíciles. En la arena sólo han quedado las efímeras huellas de los turistas que esta noche el mar se encargará de borrar. ¿Hay algo más hermoso que un atardecer? ¿ese instante maravilloso en que el sol desaparece de nuestra vista, el cielo se oscurece y los fantasmas salen de su escondite para demostrarnos que existen?

Las cabañas de los eternos vigilantes del mar quedan solitarias y las luces del viejo faro natural se encienden, los edificios cobran vida con sus deslumbrantes luces y los cruceros de lujo huyen a lugares más seguros, allá donde los ruidos de las balas no se escuchen y las primeras planas de los periódicos amarillistas no lastimen tanto la vista.

Ojalá ustedes también pudieran respirar la paz de la brisa marina golpeando sobre la cara, la televisión apagada, la calidez de las sábanas. Venus aparece en el rojizo horizonte mientras el sol baja la mirada; quizá de vergüenza, quizá de cansancio.

Me gustaría decirles que por aquí se respira un ambiente festivo pero no les mentiré y ni les inventaré la utopía que venden las agencias de viaje sobre La Perla del Pacifico. Autos militares recorren La Zona Dorada con demasiada frecuencia, en un silencio sepulcral, carros alegóricos de un Carnaval no anunciado, porque alguien tiene que recoger aquella cabeza sin cuerpo que quedo tirada a las puertas de un famoso restaurante porteño(0).

No se vale mentir porque de nada sirve la mentira y mientras cada quien defiende sus guerras nosotros nos quedamos en el medio, contemplando la escena, con la esperanza de no ser carne de cañón el día de mañana, mientras custodiamos atentos el delgado hilo con el que se sostiene nuestra frágil esperanza.

Mientras tanto yo me aferro al acaso y siento que no todo está perdido, que estamos cansados pero no vencidos, dolidos y lastimados pero nunca derrotados.

Me aferro a este atardecer de ensueño y a la pareja que sigue allí abajo fundida en un eterno abrazo, me aferro a aquella frase de "el mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos"; y la esperanza vuelve, tranquila, entrando por la ventana en forma de brisa marina. El ciberespacio me cuenta lo que sucede en el mundo, el hermoso efecto mariposa que custodia también la esperanza de otros millones, la voz atronadora de los que maldicen a los dictadores vivos, de los que gritan por justicia, por dignidad o por una mirada que les diga que no todo está perdido. El que ya se cansó de exigir que se aparte del camino, por que los gritos de los disidentes se escuchan fuertes y claros aunque sean solamente escritos y en otro idioma distinto.

La noche cae sobre Mazatlán, el puerto se ilumina, la magia llega, el frío también, las luces se encienden y se extienden kilómetros enteros a la orilla del inmenso malecón. Por una extraña razón el nuevo malecón me recuerda al moderno Miami, el viejo malecón (o lo que queda de él) me recuerda a la vieja Habana.

El mar ya casi invisible por la oscuridad golpea el rompeolas, el faro lanza destellos, los hoteles parecen antorchas y las casas burbujas de luz, desde aquí todo es paz, allá abajo quizá la realidad sea distinta y por azares del destino en mis audífonos suena aquello de: "Maldita ciudad, no es tu mejor momento y aun estás hermosa. He de confesar que te eché de menos"(1) y vaya que es verdad.

Mañana la playa se volverá a iluminar y ojalá, sólo ojalá, exista al otro lado del mundo un "rey" que pierda su "corona" y que Libia recuerde lo que es la libertad.

4 comentarios:

  1. Horacio Alanis1/3/11 0:37

    Escribís de una forma que ví todo aquello que mencionas. Todo. Tenés una manera de transmitir tu forma de sentir las cosas que es impresionante.

    Voy a seguir-te leyendo. :)

    Saludos, desde Córdoba Argentina.

    Horacio Alanís.

    "por una mirada que les diga que no todo está perdido."

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  2. Horacio
    Muchas gracias por tu comentario. Siempre he querido trasmitir un poco en palabras todo aquello que pasa por mis ojos o mis pensamientos. Es gratificante saber que mis esfuerzos funcionan :)

    Akuma No Mi Muchas gracias!!! ^___^

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  3. Tu forma de escribir es realmente conmovedora... te felicito. Ahora que me he mudado a vivir sola a un alquiler temporario en capital federal, al no estar tan cerca de la flia (todos viven en Tigre, donde he vivido toda mi vida), me nace escribir... casi todas las noches. Y esto me ha inspirado aun mas :)
    Gracias por compartirlo!

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