23 nov. 2011

Yo soñé que vendía todo (1° parte).

Una partecita de las cosas que venderé.
(Y mientras escribo esto me pregunto,
¿dónde dormiré yo si mi cama está
repleta de mercancía? O__O)

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Esto apunta a ser un fracaso —pero de los grandes— desde el principio, pero igual lo intentaré porque quizá me dejará alguna enseñanza (o me hundirá en la depresión estacional más grande de mi vida, ROFL).

¡VOY A HACER UNA VENTA DE GARAGE!


*sonidodegrillos.mp3*

Como dije antes, es algo bastante tonto. Tanto que me han ofrecido desistir de la idea porque nadie creé que logre vender algo. Algo de razón debe de tener; no estoy vendiendo cosas de mucho valor. Quizá lo que mejor se pudiera vender es la bicicleta arrumbada en la parte frontal de la casa. Lo demás son revistas, juegos de mesa casi nuevos y completos, balones oficiales de la Selección Mexicana durante el pasado Mundial y una de esas famosas camisas negras totalmente nueva. Figuritas de hadas o cartas de Yu-Gi-Oh! Además de varias mochilas, porque si hay una mala costumbre que siempre tuvimos en esta casa fue comprar mochilas cada año escolar, cosa innecesaria porque muchas de ellas quedaron arrumbadas y nuevas.

Mi hermano y mi papá insisten en que no se va a vender nada o casi nada. Yo ya vendí todo en mi mente y pretendo que esto me ayude a llevarme bien con el dinero y con las personas al mismo tiempo (cosa que actualmente me resulta imposible). Mi objetivo es lograr juntar $2,000 ¿lo lograré? No, seguramente no. Pero el hecho de ponerme de tope ese dinero me servirá para defender el precio de cada producto en caso de que llegara un vendedor. Y también he puesto una fecha límite: esto se debe de vender ANTES del 18 de diciembre, pues con esos $2,000 quiero comprar algo que no venden en México (sí lo venden pero a un precio estúpidamente exorbitante, gracias), y para conseguirlo tendría que pedírselo a mis tíos para que lo trajeran consigo antes de las vacaciones decembrinas.  

Mi hermano menor también tiene pensado comprarse algo este diciembre pero la ventaja es que a él lo mantiene el gobierno y a mí no XDDDDD, así que me las apaño solita. 

¿Qué sucede si mi proyecto fracasa? Pues no lo sé, no creo que tenga una Navidad tan depresiva como la que tuve el año pasado, cuando deseaba exactamente lo mismo porque tenía empleó y antes de año nuevo ya lo había perdido :(. 

Para seguir de cerca los avances de mi locura de garaje pueden seguirme en Twitter @lindakml88 o en Facebook, donde ya mostré mi primera experiencia mercantil xD.

Continuará...

17 nov. 2011

No sé si lo recuerdas.

Carolina y Linda (Guadalajara, Jalisco, 1989).
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¿Lo recuerdas? No sé si lo recuerdas, pero de pequeñas soñábamos con montar un pegaso para volar hasta la Luna y de regreso. No sé si aun tienes presente cuando de niñas patinábamos por aquella ciudad ficticia de un parque familiar en Guasave mientras las nubes se movían perezosas por una tarde que se perdía en el ocaso y los soldados se ejercitaban maldiciendo a sus suegras. 

Fuimos culpables de las mismas travesuras y cantamos las mismas canciones. Imaginamos conquistar el mundo antes de pretender ser alguien en la vida. Antes de pensar en universidades y maestrías. Eran ajenos aquellos días de bata blanca y laboratorio, tan rutinarios ahora, por momentos tan monótonos. 

Escalábamos árboles de algodón mientras le pedíamos un deseo a la estrella vespertina, o platicábamos hasta la madrugada sobre cosas sin importancia mientras los minutos pasaban sin aviso en el viejo reloj de la sala. Ya sabrás tú cuántas horas han pasado desde aquellos días, qué tan lejos quedaron los tiempos de compartir el mismo techo, de ver las mismas cosas al mismo tiempo. Hace mucho que la televisión se quedó apagada y descubrimos en otros lados la diversión que se apagó con ella. 

Ofrecimos una tregua a la juventud que nos tocó por suerte y desechamos desde niñas la moda típica y aburrida que embriagó a nuestra generación. Hemos sido diferentes incluso en algo tan básico como eso, siempre tan distintas al resto. Tratando de pasar desapercibidas para que no nos rozara la superficialidad de una sociedad que ya nos dañaba con su mirada. 

Hijas de un tiempo diferente, de los libros escritos, de la duda en los labios, de la curiosidad puesta en todo, de la pregunta siempre en el aire; inventándonos otras realidades, diferentes a las de la mayoría; soñando con otros universos más realistas y terrenales, menos místicos y supersticiosos. 

No sé si recuerdas mis mismos recuerdos pero allí están, en mi memoria, tratando de no perderse entre tantos pensamientos. 

¡Un feliz cumpleaños hoy y siempre! :)

16 nov. 2011

Nadie les dijo que llegarían lejos.

A finales de los 70's
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Nadie les dijo nunca que llegarían lejos, que en la amalgama diversa de los días venideros encontraría la primavera anhelada en el otoño que vio nacer aquel joven matrimonio. Quizá han pasado los años pero no las risas; quizá los cuerpos han cambiado pero la complicidad aun se hace un huequillo entre la fantasía y la cotidianidad, porque en la vida hay crepúsculos que nunca cambiarán, que nos recordarán al pasado; paisaje infinito que se despliega ante la mirada del que mira despacio, como una película pasada, de ese antaño perezoso que se vivió en un suspiro. 

Han sido muchos los años y el testimonio de ellos es eterno, tan viejo como la fotografía amarillenta en el álbum dañado por la humedad, donde la escenografía y la vestimenta nos recuerdan esa época en la que los sueños le rendían pleitesía a la realidad. 

Han quedado atrás los pantalones de campana, las tardes de fútbol en el equipo local, aquellas caminatas por el viejo malecón de Mazatlán, la lectura cansada detrás de la fotonovela en turno, las noches de los discos de vinilo y las cámaras con negativos. 

Hemos cambiado, pero en el fondo seguimos siendo los mismos, esa es la respuesta que me devuelve la carta enlazada con canciones olvidada en el librero de casa, en el teléfono repicando en la sala, en el mensaje de texto de aquel aparato electrónico ajeno a la época sepia de los años 70’s, donde el noviazgo no visualizaba un matrimonio sólido con tres peculiares hijos. 

Esto es todo lo que somos, lo que hemos sido. Este matrimonio guarda dentro todo lo que soñamos, todo lo que vivimos; es el pilar que sobresale de la estructura, es el cimiento donde se fortalece la fragilidad de los tiempos, los días difíciles y la esperanza detrás de los días nublados. 

Hoy que nadie dude de ellos, ni de su amor imperfecto; son mis padres, yo crecí con ellos.

13 nov. 2011

Un guerrero que luchó contra la muerte

"Después de todo, la muerte es sólo un síntoma de que hubo vida"
(Mario Benedetti)
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¿Cuántas tristes tardes antes que ésta soñamos con detener el tiempo? Pedirle una frágil tregua a la fugacidad de la vida, al instante supremo que determina el inicio de un cambio drástico. ¿Cuántas noches soñamos con inmortalizar un destello? Eternizarlo en la retina de esos ojos dolientes; en la mirada pérdida de la madre huérfana de hijo; en la tímida sonrisa detrás de esa fotografía donde aun se veía un atisbo de vida.

¿Cuántas veces hemos soñado con revivir a los muertos? Me gustaría que todo sucediera como no debería. Inventarme un mundo donde las cenizas se trasformen en vida; que devuelvan todo aquello que eran antes de ser polvo; antes de ser nada. 

El mundo no cambiará mañana. La fotografía tampoco. Un instante eterno, una imagen perfecta, un instante supremo. 

El tiempo se detuvo, allí está el ejemplo: en el hijo vivo antes de estar muerto, en la mirada de su madre llena esperanza, en la tibia sonrisa de ambos, en la cálida pintura de un hospital cansado. En ese brazo fuerte, capaz de sostener una frágil mano.

Queda el resplandor de una vida agotada, en esos pasajes de una historia que dio sus frutos, en la voz detrás de la llamada. Una vida imperfecta que sólo anhelaba más vida. Un fulgor repentino que soñaba con otras tardes —imposibles ahora— de reuniones familiares. Queda esa fotografía como testimonio del gladiador antes de su última pelea; de esa despedida momentánea antes de subir al escenario donde todas las miradas se posarían ante él. Un día antes de que todo cambiara. De que el mundo se rindiera a sus pies.

El luchador eterno. El combatiente valiente mira de frente al enemigo en la última batalla de esta guerra. Ese hombre era, es y seguirá siendo mi tío, un contendiente digno que se atrevió a luchar contra la muerte.