9 sept. 2015

¡Adiós, pajarito azul! Siempre te recordaré.


Me ha costado lo mío decirle adiós a Twitter. Tampoco fue una decisión tomada a la ligera; lo sopesé por meses y lo medité más de una vez con la web abierta mirando mi timeline sin leerlo. Inevitablemente llega un punto en el que sabes que algo terminó, como si un ciclo hubiera acabado y tu trabajo ahí ya estuviera hecho. Recuerdo el último día que pasé en Fotolog o el día exacto que le dije adiós a Messenger, y de verdad creí que jamás llegaría el momento en el que sentiría aquel vacío al pensar en Twitter. Era mi lugar favorito justo después de este blog. Fui más sincera ahí de lo que fui jamás en ningún otro lugar (ni siquiera aquí), sobre todo porque ahí sólo me leía la gente que de verdad me quería leer, la que no lo hacía por simple compromiso o por familiaridad. Siempre seguí a quien yo quería, leí las fuentes que yo escogía, estructuré mi línea de tiempo para que ahí sólo estuvieran personas que lo valieran, a golpe de palabra y de opinión.

288 personas atestiguaron mi caminar. 288 personas a las que siempre les agradeceré el haber tenido interés en mi opinión, siempre debatible, siempre cambiante.

No me voy de Twitter porque su dinámica haya cambiado, de hecho creo que sigue siendo una red que nos permite gritar a los cuatro vientos lo que se nos venga en gana, ya sea para bien o para mal, y sigo creyendo en su pluralidad y efervescencia cuando un tema impactante lo amerita. La mal llamada web 2.0 se hace presente en sitios como Twitter, donde la opinión del pueblo llano encuentra su cabida. Nos enseña el alcance de las capacidades que posee; nos muestra el poder de uno: dame un punto de apoyo y moveré el mundo, dame 140 caracteres en Twitter y tiraré el mercado bursátil, dame una página en Facebook y desataré revoluciones en Egipto. Quizá sea una falsa realidad, pero queremos creer que tenemos más poder del que en realidad poseemos.

Supe que con Twitter todo había terminado cuando me vi pasando más tiempo en Facebook que ahí. O una de dos: o la era del pajarito azul ya había pasado para mí, o me estoy haciendo vieja xD. Bueno, en realidad son las dos cosas. Pero aquella llamita que sentía de querer teclear lo que yo opinaba, hacerlo rápido, compartir ideas, enlaces, noticias, desapareció un día y desde aquel entonces ya no ha regresado. Y ha pasado tanto tiempo que estoy segura de que ya no regresará.

Es triste, no voy a negarlo, porque amaba ese microblog como pocas cosas he amado en la vida. Compartí 7 maravillosos años ahí y atestigüé como el mundo crecía y se derrumba en vivo frente a mis ojos. Huracanes, guerras, tsunamis, golpes de estados, atentados terroristas, rescates de mineros, copas mundiales, olimpiadas, elecciones, eclipses, viajes al espacio, muertes, accidentes, celebraciones, todo estuvo ahí. Todo lo presencie, lo leí, lo reí, lo lloré. Tantas cosas, tantas historias, tantos momentos.

Mi historial ya ha sido descargado y guardado en mi laptop. Algún día, dentro de algunos años, me pasearé por sus meses y recorreré con la mirada todos esos tweets que fueron todo para mí. Quizá sienta un milímetro de nostalgia y cariño por ese sitio en particular, uno de los tesoros más grandes que jamás han existido en Internet.

¡Larga vida a Twitter y gracias por el espacio!

EDITADO (03-NOV-2015): Olvidenlo, ya regresé. 

EN OTRA VIDA:

1. ¡Ya he vuelto al blog! Este sí que está lejísimos de morir. Lo siento tan vivo como la primera vez que publiqué algo en él. Quizá no lo actualizo con la regularidad de antes (cuando era una niña que no trabajaba ni madrugaba) pero siempre lo tengo en mi corazón y mil ideas rondan por mi cabeza cuando pienso en crear un nuevo post. Sé que aquí siempre podré expresarme con la libertad de caracteres que yo quiera, escribir sobre lo que me apetezca, compartir lo que se me venga en gana. Ahora que tengo laptop, espero que la constancia sea más real.

También me pueden encontrar en Facebook, Tumblr e Instagram :)

2. Por lo pronto ya tengo dos post que se publicarán estos próximos días: mi opinión personal de Outlander del canal estadounidense STARZ y Healer, un drama coreano que finalizó a principios de este año. Joyitas maravillosas las dos.

3. Tengo muchísimas ganas de comenzar a leer algún libro pero no, no encuentro el tiempo que desearía para poder disfrutarlo.

4. SIGO ODIANDO EL VERANO. Fin del comunicado.

5. King 2 Hearts *___*.

6 comentarios:

  1. good to see you around. :)

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  2. nora (una japonesa en Japón)9/9/15 20:10

    Me alegra saber que sigues ahí, me alegra saber que tu "última entrada" fue una imaginación mía (por decirlo de alguna manera ...)
    Aunque no comente, te sigo leyendo.
    Mucho ánimo y "ganbatte" ... como decimos en Japón.
    Un abrazo.

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    1. ¡Ay Nora, cómo te extrañé! :3

      De hecho, siempre he leído Una Japonesa en Japón, es casi una rutina xD, pero ver tu comentario por aquí me hace muchísima ilusión.

      Este blog está lejísimos de morir, lo amo mucho. Es sólo que por cuestiones laborales ya no puedo dedicarle el tiempo que antes le tenía y aquí ando, luchando para escribir entre horarios locos y esas cosas.

      ¡Un enorme saludo desde México!

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  3. Anónimo9/9/15 22:44

    Me da pena confesar que nunca pude tomarle gusto al pajarito azul...mis hijas nunca quisieron enseñarme y yo nunca me interesé..Saludos Raquel

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    1. Yo siempre mantuve la idea de que Twitter no era para todo mundo. A muchos no les gusta porque no le entienden, otros porque sienten que 140 caracteres para expresarse es una tontería, otros más sólo lo usan para seguir a famosos y ver qué es de sus vidas diarias, etc. Sin embargo, a mi me llamó la atención por su oleada de opinión y debate sobre ciertos temas. De repente ocurría algo en el mundo y ¡pum! Ir a Twitter implicaba toparse con una maraña impresionante de opiniones, enlaces, imágenes, videos, etc. Todo en vivo, todo en ese instante.

      Uno decide qué fuentes solventes seguir, a qué fuentes de información recurrir para obtener datos sobre algo. Uno encuentra ahí desde un corresponsal de guerra hasta un astronauta compartiendo dos visiones distintas de sus mundos, desde el retumbe de cañones hasta la tranquilidad del espacio. Es algo que también se puede hacer en Facebook, sin lugar a dudas, pero siempre existe el limitante de la privacidad (hasta dónde quiero mi opinión se comparta, hasta donde quiero que me lean). A diferencia de Facebook, Twitter no pedía datos importantísimos como fecha de nacimiento o nombre real para que fuera visibles a terceros por medio de una u otra forma sino que uno sólo necesitaba un nickname (el mío era @lindakml88) y de ahí expresar mi opinión, bajo el resguardo de mi anonimato.

      Lo raro es que yo sentiera la necesidad de expresar mi opinión para que la gente la escuchara. Fue curioso porque incluso este blog existió un par de años sin que mis padres y mi hermana siquiera supieran que lo tenía. Jamás me había importado que alguien escuchara mi opinión. Jamás pensé que a alguien le importaría. Y cuando de verdad quise que alguien me escuchara recurrí a Twitter para ver si de verdad funcionaba ¡y lo hizo! Empecé a seguir gente para ver lo que opinaban sobre ciertas cosas y otras gentes distintas me siguieron a mi para escuchar lo que yo decía. Todo en sólo 140 caracteres. Breves, concisos, claros.

      Recuerdo con mucho "cariño" las elecciones presidenciales del 2012 en primera por que se veía la importancia que para muchos jóvenes tenían las campañas políticas de los presidenciables: Un coraje generalizado por la inminente victoria de EPN y la desilución por sabernos que muy pocas cosas han cambiado en México. En aquella ocasión pensé abstenerme de votar, lo expresé en Twitter y lo que recibí fue un aluvión de gente que me dijo que no, que abstenerme implicaba darle la victoria automatica al ganador. A base de enlaces y fuentes de otras web que enlazaban por Twitter me demostraban mi error. Fue genial. Al final ganó el que ya sabemos y ahora lloramos nuestras tragedias pero bueno, yo puse mi granito de arena para que eso no sucediera y mi conciencia está tranquila.

      Pero hay tantos recuerdos a parte de ese, que uffff, son imposibles mencionarlos todos. :')

      ¡UN SALUDO!

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